La Academia Nacional de Ciencias de EEUU vuelve a avalar el estudio de Barbacid sobre el cáncer de páncreas
El pasado 5 de mayo el investigador anunció que renunciaba a las participaciones que tenía en Vega Oncotargets
La revista PNAS, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, ha vuelto a publicar el artículo de un grupo de investigadores liderado por Mariano Barbacid, sobre avances en ratones para combatir el cáncer de páncreas y que previamente había sido retirado al detectar «un relevante» conflicto de intereses no declarado.
Así, la revista científica PNAS, ha vuelto a publicar el estudio liderado por Mariano Barbacid sobre una prometedora terapia experimental contra el cáncer de páncreas tras subsanarse la omisión de varios conflictos de intereses relacionados con la empresa Vega Oncotargets. La retractación inicial no cuestionó los resultados científicos del trabajo, sino el incumplimiento de las normas de transparencia de la publicación.
Una vez corregida la declaración de intereses y sometido nuevamente al procedimiento editorial correspondiente, el artículo ha sido revalidado y vuelve a estar disponible, manteniendo sus conclusiones sobre la eliminación en ratones del adenocarcinoma ductal de páncreas mediante una combinación de tres fármacos.
La academia comunicó el pasado 27 de abril que retiraba el artículo al comprobar que no se habían revelado en el momento de su envío -como es norma de la revista- todos los datos relativos a posibles incompatibilidades.
Mariano Barbacid y dos de las coautoras del trabajo, Vasiliki Liaki y Carmen Guerra, tenían intereses financieros en Vega Oncotargets, que se creó con el objetivo de desarrollar terapias contra este tipo de cáncer, uno de los más agresivos.
El escrito original ya incluía alguno de los conflictos de intereses de miembros del equipo de investigación, pero la nueva versión contiene, entre los nuevos, la participación en Vega Oncotargets.
En concreto, indica que Barbacid, Liaki y Guerra son cofundadores de esa empresa y precisa que Guerra tiene el 5,15 % del total de acciones y Liaki el 1,43 %.
En el caso de Barbacid, la declaración de intereses agrega que era propietario de 750 acciones, lo que representaba el 9,77 % del total, pero que ya no las tiene.
El pasado 5 de mayo el investigador anunció que renunciaba a las participaciones que tenía en Vega Oncotargets. También se desvinculó de las patentes solicitadas por el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), al que pertenece el investigador.
PNAS publica en su web tanto la nueva versión del estudio como una llamada al texto retractado, que también puede consultarse.
En las dos, el equipo de Barbacid describe los resultados de un trabajo de investigación que permitió eliminar en ratones el cáncer de páncreas más común, el adenocarcinoma ductal, con una terapia combinada de tres fármacos que evita la aparición de resistencias y que no tiene efectos secundarios importantes.
En su día, cuando el artículo se retractó, Barbacid, quien es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, hizo público un comunicado en el que se refirió a una mera cuestión formal en la publicación del estudio.
Subsanar omisión
«Lo cierto es que, al remitir el trabajo (…) para que se procediese a publicación, en el apartado relativo a los posibles conflictos de interés, se olvidó mencionar los vínculos con la empresa Vega Oncotargets, sin que existiese mala fe ni voluntad alguna de ocultación».
Dado que el artículo se publicó como contribución de un miembro de la academia, el procedimiento interno obliga a subsanar la omisión, no bastando para ello añadir una simple nota, sino con la retractación del artículo, según «las estrictas normas» de la Academia, detalló Barbacid.
Como solución para subsanar «la omisión formal cometida», la revista les ofreció volver a enviar el artículo como direct submission, es decir, el método estándar para los científicos no miembros de la Academia.
Cuando se conoció esta retractación, el CNIO señaló que estaba estudiando el caso en el marco de su código de buenas prácticas, que, entre otros menciona que todos los investigadores deberán comunicar y justificar sus conflictos de intereses reales o potenciales.
Estos pueden ser de carácter legal, ético, moral, económico, personal, académico o de otra naturaleza; deberán divulgarse con anterioridad o en el momento de presentación de una publicación.
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